La celulitis es una de las alteraciones
estéticas que más preocupan a la
mujer y cuyo tratamiento más frustración
y desencanto ocasionan.
Las causas de estas sensaciones
son variadas, desde unas expectativas
demasiado elevadas, fruto
de la obsesión por una estética televisiva
en muchas ocasiones irreal,
hasta los pobres resultados obtenidos
con diversos tratamientos ensayados,
ya sean farmacológicos,
físicos o cosméticos, debido a lo
inadecuado de un tratamiento en
concreto, a la falta de constancia
en la aplicación del mismo o a la
falta de paciencia en la obtención
de los resultados. En este artículo
queremos repasar las características
de la celulitis, los objetivos
de un tratamiento anticelulítico y
las posibilidades cosméticas de
conseguir un producto eficaz, si
se aplica adecuadamente durante
el tiempo necesario para observar
resultados.
La celulitis es una alteración de la estructura
del tejido adiposo hipodérmico
que se da únicamente en la mujer,
por lo que se localiza en una disposición
ginoide, es decir, esencialmente
en la parte inferior del cuerpo, por
debajo del ombligo (región pelviana,
nalgas, muslos).
El término celulitis se ha generalizado
para definir toda una serie de alteraciones
del tejido adiposo hipodérmico,
especialmente el depósito de grasa
subcutánea en determinadas zonas
del organismo, como la parte baja
de las nalgas, la zona superior de los
muslos y en la cara interna de las rodillas.
En general podemos agrupar
estos transtornos conjuntivos en dos
grandes grupos: los que afectan principalmente
al depósito lipídico adipocitario
y los que inciden esencialmente
sobre la microcirculación y el
espacio perivascular1.
En unos casos predomina el componente
lipídico, con un aumento anormal
de grasa y un aumento del número
y tamaño de los adipocitos. Puesto
que en muchas ocasiones este acúmulo
adiposo no acompaña a un estado
de obesidad generalizada, se habla
de lipodistrofia segmentaria o localizada.
En otros casos predomina o coexiste
el componente vascular e intersticial,
con una notable fragilidad capilar, edema
de tipo trasudado, fibrosis local
y acúmulo de catabolitos por dificultad
en la circulación de retorno. Se
habla entonces de linfedema regional,
de histoangiopatía y de paniculopatía
edemato-fibro-esclerótica. La mayor
o menor incidencia de ambos procesos
determina los distintos tipos de
celulitis.
Todo ello nos lleva a tener que distinguir
claramente entre celulitis y una
adiposidad localizada. La celulitis se
presenta sólo en el sexo femenino,
de tal modo que algunos autores cifran
su incidencia en alrededor de un
90% de las mujeres2, mientras otros
consideran que todas desarrollan celulitis
en un momento u otro de su
vida. De tal modo que, en ocasiones,
la celulitis se encuentra disimulada
por un estado general de sobrepeso
y se pone de manifiesto al normalizarlo.
La adiposidad localizada se presenta
tanto en el hombre como en
la mujer, sin embargo su distribución
local varía según el sexo, lógicamente
de un modo paralelo a la diferente
distribución del tejido adiposo en hombres
y en mujeres.
martes, 3 de julio de 2007
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